Alejandra Sepúlveda Peñaranda, precandidata independiente a Constituyente

“No podemos perder la oportunidad de tener una Constitución Paritaria”

La directora ejecutiva de ComunidadMujer asegura que la nueva Carta Magna es el espacio necesario para generar el marco normativo que permita consagrar una democracia de género, que ponga en valor el aporte de las mujeres en la sociedad y comprometa al Estado y todas las instituciones a eliminar los efectos directos e indirectos de la desigualdad y la discriminación que  enfrentan día a día en  todo el país, garantizando el respeto y promoción de sus derechos fundamentales.

Alejandra Sepúlveda Peñaranda conoce bien las trabas que la sociedad le ha impuesto a las mujeres para que estas se puedan desarrollar con plenitud. Hace más de 10 años que trabaja en propuestas de políticas públicas para que la discriminación por motivos de género sea parte del pasado, labor que ha reforzado en su rol como Directora Ejecutiva de ComunidadMujer, una institución que busca potenciar liderazgos, abrir oportunidades y avanzar en derribar las barreras normativas y culturales que impiden la participación plena de las mujeres en el espacio público y el desarrollo de sus proyectos de vida desde la infancia y en todo su ciclo de vida, para acceder a los mismos derechos y oportunidades. Es esta experiencia la que la llevó a impulsar con fuerza que el proceso constituyente y la Convención Constitucional tuviera paridad de género, una experiencia única en el mundo, que hace que hoy los ojos del mundo estén puestos en la experiencia chilena. Pero también la llevó a aceptar la invitación del movimiento Independientes no Neutrales para impulsar su precandidatura a la Convención y contribuir desde ese espacio a la construcción de una Nueva Constitución para Chile, una que se construya con perspectiva de género y que “ponga a las mujeres en el lugar que se merecen y les corresponde”, dice.

Alejandra en la redes:

El Distrito 11 (La Reina, Vitacura, Las Condes, Lo Barnechea y Peñalolén) fue el lugar elegido por esta periodista y especialista en género para comenzar “a construir este enorme camino que tienen las mujeres por recorrer, y todos nosotros para construir un nuevo pacto social que nos incluya y que se haga entre las actuales y futuras generaciones”. Eso sí, sin abandonar su independencia política, buscando las firmas que le permitan llegar a la papeleta.

“Quiero llegar a la Convención porque creo firmemente que la primera Constitución nacida en democracia también es la vía para recuperar la perdida confianza en las instituciones y nuestra cohesión social. No es una bala de plata, pero sí la oportunidad de llegar a los acuerdos transversales que sienten las bases de nuestra convivencia para las próximas décadas, poniendo la dignidad humana como valor central, la igualdad de género y la paridad como cimiento de nuestra democracia de manera real y no solo formal y la ética, la probidad y fin de los abusos, la transparencia, la solidaridad, la libre competencia para emprender y las oportunidades, como principios rectores de la acción pública y privada” recalca Alejandra.

¿Por qué este camino debe hacerse desde la Carta Magna?

Porque históricamente la política no ha sido un lugar para las mujeres. En los últimos 30 años no hemos superado el 20% de representación en el Congreso. Tenemos que generar un nuevo  pacto social que nos incluya a todos. Lo que hace la Constitución es generar el marco para derribar las discriminaciones y, por eso, la voz de todas las mujeres debe estar representada. No nos podemos farrear la posibilidad de tener una Constitución con perspectiva de género.

¿La Constitución debe ser feminista?

Por supuesto, pero no se debe leer desde la mirada facilista de un enfrentamiento entre mujeres y hombres, sino que desde el propósito de alcanzar igualdad real y sustantiva  que nos permita avanzar juntos. Las naciones que más se han desarrollado lo han hecho así. Tenemos que lograr un texto constitucional que mejore la vida de todas las personas, que nadie nunca más sienta excluido y que no tiene un futuro o que no puede surgir a pesar de su esfuerzo y trabajo incansable. Y debemos lograr que la nueva carta magna proteja y garantice una vida libre de violencia de género, pero que también le otorgue derechos y deberes de cuidado a los hombres para que la corresponsabilidad también sea real y no nos pase como ahora que vemos a tantas familias desprotegidas por el no pago de las pensiones alimenticias, que por cierto, es una forma de violencia económica.

¿Y cómo se logra eso?

Impulsando cambios reales que vayan en la construcción de un camino igualitario para las mujeres. Yo quiero, por ejemplo, que se reconozca el trabajo doméstico y de cuidado no remunerado, ese que se hace al interior de los hogares, cuando las madres o hijas se quedan a cuidar a un adulto mayor o a sus propios hijos e hijas, y se hacen cargo del aseo, las compras, de pasear a la mascota. Se cree que estas labores nacen del amor, pero también es trabajo y hay que reconocerlo como tal. También creo que se debe garantizar la igualdad salarial; que las mujeres ganen menos por razones de maternidad es una discriminación que se traduce en falta de oportunidades y vulnerabilidad económica. Cuando hablamos de una cancha justa, hablamos de trabajo formal, salarios equitativos, avanzar en darle a las mujeres la oportunidad de ejercer sus proyectos de vida con libertad y autonomía, y no se vean obstaculizadas por una desigualdad estructural.

Ese es un camino largo, que no será de un día para otro

Por supuesto, no existe una bala de plata para eso, pero tenemos que empezar a recorrer ese camino. Si en la Nueva Constitución consagramos un Estado democrático, social y de derechos y avanzamos en un modelo más solidario, que entregue garantías de protección social, de derecho a la vivienda, a la salud, a pensiones dignas, al cuidado y la corresponsabilidad, eso impacta en la vida de las niñas y mujeres, es decir, en todo su ciclo de vida. Tenemos que llegar a acuerdos respecto a cómo avanzamos en ese Estado más presente que garantice derechos fundamentales que hoy no están protegidos. Y eso pasa también porque ese estado funcione, sea moderno, use mejor la tecnología, logre mayor coordinación entre sus distintas instituciones, impulse la probidad, transparencia y rendición de cuentas y una economía dinámica, que respete la naturaleza como base de la vida, promueva la libre competencia, la libertad de emprendimiento, la inversión en I+D, ciencia e innovación, para que podamos diversificar nuestra matriz productiva. Tenemos que crecer en base a un desarrollo sostenible.

¿Cómo te has enfrentado a esta pre candidatura siendo independiente?

La verdad es que estamos jugando en una cancha muy desigual. Yo tengo el apoyo de Independientes No Neutrales y de ComunidadMujer, pero hemos tenido que hacer un trabajo intenso, uno a uno, para conseguir las firmas necesarias para estar en la papeleta, porque el Congreso nos dejó muy poco tiempo para hacerlo y el servel recién habilitó la plataforma de firmas electrónicas hace menos de dos semanas, algo crucial en estos tiempos de pandemia. Creo que la Convención Constitucional se juega ahora, este 11 de enero, cuando logremos inscribir nuestras candidaturas, de otra manera serán los mismos de siempre quienes van a terminar redactando la Constitución y la ciudadanía ya nos dijo que eso no es lo que quieren. El 2020 nos dio un sentido de urgencia, un propósito y una oportunidad de participar e involucrarnos activamente como ciudadanía en este proceso, ahora es el momento de involucrarse y participar, necesitamos que quienes llegaron a las urnas para manifestarse por una Nueva Constitución escrita por personas 100% electas, apoyen a las y los candidatos independientes Nuestro llamado hoy es #AprueboLuegoFirmo.

 

Acerca de Maritza Canobra 2 Articles
Maritza es Periodista y Licenciada en Comunicación Social con interés, motivación y experiencia en políticas públicas, comunicación estratégica y relacionamiento comunitario.