Un paso hacia la equidad y la justicia: la idea del ingreso básico universal

Este lunes 8 de mayo, a las 19:00, está organizado el primer encuentro en La Reina sobre un tema transcendantal de la economía moderna, la renta básica universal. La periodista española Juana Pérez Montero hará un conversatorio sobre este tema en la Junta de Vecinos 10, Plaza de las Campanas (Leonardo da Vinci 7220, La Reina).

La idea del ingreso básico universal incondicional es simple: dar a cada ciudadano, independiente de su edad, de su educación, de sus condiciones sociales y de sus actividades laborales, un ingreso mínimo que le permita vivir.

Esta propuesta revolucionaria puede ser implementada sin cambiar el sistema económico, sin modificar la propiedad de los medios de producción, ni el régimen político vigente! Permitiría a todos los ciudadanos seguir gozando su libertad de acción, y en particular su libertad de trabajar, de intentar ganar mucho más dinero. Pero tendría un impacto sensacional sobre toda la sociedad, y en particular sobre sus eslabones más débiles, los más pobres. Y permitiría así a toda la sociedad sentirse mucho mejor, tener mucho menos miedo, y en consecuencia, ser más feliz.

La noción de “trabajo” en la antigüedad era considerada como un actividad vil, reservada a los esclavos. En la sociedad medieval, era una actividad reservada a los siervos. En ambos casos, no tenía remuneración, simplemente era una obligación impuesta al pueblo. Los nobles, los religiosos y los militares no tenían la obligación de trabajar. La Revolución de 1789 cambió este orden milenario. Pero es la revolución industrial, en el siglo XIX, que generaliza la noción de salario como una remuneración relacionada con el trabajo. Esta discutible concepción, generalmente aceptada hoy, que el salario es una justa remuneración por el trabajo realizado, es reciente en la historia de la humanidad.

Hoy en día, la noción de “activo” es variada. Originalmente, se consideraba como activos solamente los productores, que lograban cosechar, criar o fabricar bienes de consumo. Pero rápidamente se ha llegado a considerar también como activo personas que no producen bienes de consumo, sino servicios considerados como útiles para la sociedad, como los médicos, los profesores, los empleados, y se considera como normal que exista una salario para compensar esta dedicación de tiempo para dar estos servicios.

La noción de “inactivo” es también variada. Ciertas sociedades consideran que el trabajo de una mujer como procreadora o como dueña de casa, es un aporte sustancial a la sociedad. Hoy se considera “normal” que un joven, escolar o estudiante, se dedique a estudiar, y no a trabajar. No se habla de salario para estas remuneraciones. Las sociedades civilizadas, desde hace mucho tiempo consideran que ciertos individuos deberían ser protegidos por sus cercanos o por la sociedad sin tener que trabajar: es el caso de los niños, las mujeres embarazadas y con recién nacidos, los enfermos, los ancianos. Se ha creado subvenciones, seguros y fondos de previsión de todos tipos para asegurar ingresos a estas categorías sociales.

La idea del ingreso básico universal puede ser considerada como una consecuencia lógica del Derecho a la Vida consagrado en casi todas las constituciones del mundo. Pero aún reconociendo este Derecho, las sociedades modernas, no dan a los ciudadanos los medios para poder vivir, sin no es atraves de un trabajo. Hoy en nuestras sociedades liberales, rige la Ley de la Oferta y de la Demanda, o sea, la ley de la selva: arréglese quién puede y como puede.

Por lo tanto, la mayoría de los ciudadanos busca un trabajo productivo para vivir. Otros una ocupación remunerada, aún que no sea productiva, como los militares, los funcionarios, los empleados… Unos pocos encuentran maneras de vivir mejor gracias a su ingeniosidad, sus conocimientos, o porque entienden las reglas del juego económico un poco mejor que la mayoría: son los comerciantes, los emprendedores, los políticos, los especuladores… Los que no logran recursos al nivel de sus expectativas y que no tienen demasiado problemas morales, buscan recursos en forma ilícita: los ladrones, los prostitutos, los estafadores, los traficantes…

La ley de la Oferta y la Demanda no tiene parangón ético que la pueda regular. Muchas personas tienen una remuneración sin relación con su trabajo, sus esfuerzos. Unos trabajan muy duro, todo el día y todo el año, y ganan una miseria, mientras otros trabajan muy poco y gana remuneraciones impresionantes, 10 veces, 100 veces o 1000 veces más que los primeros. Estas injusticias de la sociedad y del mercado generan frustraciones, y todo tipo de reacciones, como en particular la delincuencia. El ingreso básico universal es una respuesta concreta para luchar contra los injusticias generadas por la historia de la humanidad y mantenidas por el sistema económico vigente.

Uno de los objetivos evidentes de la propuesta de ingreso básico universal es la disminución de las vergonzosas inegualidades en nuestra sociedad. Tiene también muchas otras justificaciones sociales y morales. Por ejemplo, la mayoría de los chilenos considera que un recurso natural como el cobre, es de todos los chilenos, es el pago de Chile. Parece entonces justo que una parte mínima del dinero producido por el cobre sea distribuido a todos los chilenos, en vez de ser acaparado por unos pocos, en su mayoría extranjeros.

Un ingreso básico universal, independiente del trabajo o de las actividades del ciudadano, podría cambiar radicalmente la manera de vivir y el orden de la sociedad. El ingreso básico universal eliminaría la primera causa y justificación de la delincuencia: robar para sobrevivir!

Otra razón, macroeconómica, para promover el ingreso básico mínimo, es la desesperada lucha de las sociedades modernas contra la cesantía. De mi modesto punto de vista, esta lucha esta perdida. En primer lugar porque desde más de 5.000 años, el hombre esta inventando instrumentos, maquinas y sistemas que tienen todos un mismo objetivo común: disminuir el trabajo. Lo hemos logrado: hay cada vez menos trabajo. La sociedad debe evolucionar y empezar a darse cuenta que el trabajo no es el objetivo principal de la vida! Tal como el dinero, el trabajo debe ser considerado solamente como un medio, y no como un fin! En vez de pasar su tiempo buscando trabajo o dinero, el hombre debe dedicar su vida a buscar la felicidad!

Los suizos rechazaron el 5 de junio 2016 un referéndum para crear un ingreso básico universal. Agradezco a los suizos de haber planteado formal y claramente, por primera vez en el mundo, esta temático. Pero a mi gusto, enfocaron el problema en una manera un poco equivocada, como ciudadano de una sociedad muy desarrollada y privilegiada. El mayor eslogan de la campaña, publicitado en el cartel publicitario más grande del mundo, fue “¿Que harías si no tenías que trabajar para vivir?”. Esta pregunta debe haber destabilizado más de un ciudadano votante suizo. Creo que los suizos también se equivocaron en hablar de un monto que pareció a muchos muy exagerado: unos 2.500 francos suizos mensuales (más de 1.600.000 pesos chilenos). Pero otros países siguen estudiando muy seriamente la idea del ingreso básico universal, en particular Finlandia, Holanda, Canadá.

¿Es posible implementar el ingreso básico universal en Chile? Claro que sí. Mi propuesta sería que el Estado Chileno empiece a entregar a todos los chilenos, adultos, viejos, jóvenes y niños un monto inicial de alrededor de 100.000 pesos mensuales. Esto corresponde a unos 150 dolares por mes, o sea 1.800 dolares por año! ¿Porque esta cifra? Porque corresponde a la definición por el Ministerio de Desarrollo Social de la linea de la pobreza.

Un ingreso de 100.000 pesos por persona, significaría un ingreso de 500.000 pesos para una familia con tres niños: claramente, podría erradicar en gran parte la pobreza en Chile, solucionando de paso un enorme cantidad de problemas sociales relacionas con la pobreza, y en particular buena parte el tema de la seguridad, sobre todo porque eliminaría la justificación “moral” de la delincuencia.

El efecto social de un ingreso mínimo igual para todos podría ser también enorme, al dar un sentido sencillo y concreto a la palabra equidad.

¿Chile podría pagar este ingreso básico universal? Claro que sí! El Producto Interior Bruto chileno (PIB), es decir el valor de la producción total del país dividida por el numero total de habitantes fue de 23.500 dolares durante el año 2015! Un ingreso básico universal de 100.000 pesos por ciudadano representa menos del 8% de este PIB.

Un objetivo que parece muy fácil de lograr, sobre todo considerando que podría permitir economizar ciertas subvenciones y subsidios, toda la burocracia necesaria para determinar quiénes son los que merecen estas subvenciones. También podría generar muchas ganancias sociales al disminuir en forma importante la delincuencia.

Ojala seamos muchos reininos hoy, para conversar este tema fundamental con Juana Pérez Montero en la Junta de Vecinos 10, Plaza de las Campanas (Leonardo da Vinci 7220, La Reina).

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Miembro del COSOC de La Reina (Consejo de la Sociedad Civil), Secretario Junta de Vecinos 12-F "Fernando Castillo Velasco" Director Fundación por un Movimiento Ciudadano Participativo francois@richard.cl